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De izquierda a derecha, en diagonal y bajando de la montaña, el río, cubierto de patos y ocas, aquellos más grandes que estas. El río que primero fue de cristal de espejo, luego de papel de plata. A una de las varias lavanderas de la orilla le falta un brazo; a su lado, un pescador levanta en su caña un pez enorme. Cruzando el puentecillo que cruza el río, un hombre tira de un burro desorejado cargado de haces de leña. Abajo, a la derecha, una diminuta cabaña rodeada de grandes ovejas, unas cuantas cabras y un par de conejos del mismo tamaño. De la chimenea de otra casita igual de diminuta sale un humo de algodón algo sucio; en su puerta la hilandera, gorda, tres gallinas, varios pollitos y lo que parece un perro. Arriba, a la izquierda, en lo más alto de la más alta montaña de corcho, el castillo de Herodes, magnífico, en piedra gris, con sus torres y sus almenas. Dos soldados montan guardia ante una puerta que les llega a la cintura. En una de las torres, el mismísimo rey Herodes con un puñal en la mano y luciendo un desconchón en la tunica púrpura.

He acercado el zoom al nacimiento de mi infancia, todavía montado en mi memoria, para recordar a Herodes.

Y recordar a Herodes es recordar la matanza de los Inocentes, de la que Voltaire escribe:

“Respecto a la carnicería de niños, sean los muertos más o menos de catorce mil, han demostrado que ese horror espantoso y único en el mundo no era incompatible con el carácter de Herodes… que podía habérsele corrompido de tal modo la sangre que le hiciera perder la razón y la humanidad…”.

Este episodio de ayer se me mezcla con el horror de hoy, ocasionado, quién sabe, por un carácter corrompido que hubiera perdido la razón y la humanidad… y se me vienen a la cabeza los muchos daños soportados a duras penas por los Inocentes de hoy, que hoy se llaman inmigrantes, que hoy se llaman afectados por la hipoteca, que hoy se llaman marginados, manifestados, movilizados, concentrados. En la calle siempre. (Arriba, un helicóptero y abajo las vallas, las porras, las balas de goma).

He acercado el zoom a los Inocentes que mejor conozco. Los Inocentes de hoy que hoy se llaman marginados, manifestados, movilizados, concentrados. Se llaman minorías.

Este año 2012 que termina ha sido un año trágico para la respuesta de las autoridades sanitarias al VIH. Ha sido un año -llevan sólo un año- marcado por la irresponsabilidad culpable de un Gobierno que ha roto, que está rompiendo, el acceso igualitario de toda la ciudadanía a las coberturas sanitarias básicas, que está abonando el terreno para que aumente el número de personas infectadas por VIH y el de personas enfermas de sida, que está aumentando su marginación, lo que acarreará grandes y graves repercusiones personales, sociales, sanitarias, económicas. Los Inocentes.

Este año 2012 que termina -llevan sólo un año- viene marcado por un serio deterioro del sistema educativo y por el fantasma de una reforma que amputará realidades y diversidades en las aulas. El mismo Tribunal Supremo, refiriéndose al adoctrinamiento de un manual de Educación para la Ciudadanía no deja duda de que lo que los fundamentalistas buscan, escuche señor Wert, con la persecución de esta asignatura, es eliminar una realidad que no les gusta: “Es difícilmente comprensible que se tenga por adoctrinadora la exposición de los distintos tipos de familia que existen en la sociedad española, tipos de familia que (…) con toda probabilidad conocen de antemano los alumnos”. El ministro pretende, con la erradicación de la asignatura, meter debajo de la alfombra la diversidad que existe en las aulas en vez de preocuparse por erradicar la homofobia sistémica que tanto daño provoca. Las cifras de acoso escolar homofóbico y su traducción en intentos de suicidio, suponen un fracaso absoluto del sistema educativo. Los Inocentes.

Necesitamos futuro. Necesitamos 2013. Nadie como la juventud es sinónimo de futuro y la juventud LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) es sinónimo de cambio de una sociedad que debe caminar hacia la igualdad, la justicia y el respeto a toda su ciudadanía.

La lucha del movimiento LGTB, así como la de la sociedad en su conjunto no sólo no ha perdido vigencia, sino que ahora cobra un nuevo sentido y necesita reorganizar sus planteamientos. Es necesario aportar a la sociedad una información precisa de las cuestiones que nos faltan por trabajar y de los terrenos donde la discriminación sigue fuertemente arraigada.

Por eso, por ser la población de adolescentes y jóvenes LGTB uno de los sectores más vulnerables y en particular riesgo de exclusión, por tener un mayor riesgo de suicidio, por sufrir un alto nivel de abandono escolar, por estar seriamente necesitados de apoyo familiar, por ser especialmente vulnerables frente al VIH/Sida, porque el paro juvenil golpea de manera especial a la población LGTB, por necesitar sobre todo la juventud trans, políticas activas que favorezcan su igualdad e inclusión,  por todo eso y quizá mas (nos sobran razones), la FELGTB, Federación Estatal de Lesbianas, Gais, transexuales y Bisexuales, ha decidido que el año 2013 sea el “Año de la Diversidad Afectivo-sexual en la Juventud: Jóvenes sin armarios”.

Aún por comenzar el año, desde este día de los Inocentes, nos tenemos que poner a trabajar por la igualdad real desde un suelo legal para poder llegar a conseguir un futuro en el que la discriminación quede definitivamente erradicada. El futuro que nuestra juventud merece.

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