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La Unión Europea se suma a la idea de que los proyectos empresariales novedosos y con vocación social son palanca para el progreso en el continente y pone en marcha un concurso de emprendedores

La innovación social, el impulso para que los proyectos empresariales sean motor de cambio es una dinámica que se está viendo reforzada día a día. Tal es así que, como se ha podido ver en diferentes proyectos que han asomado por este blog, las relaciones internacionales están entrando en el desarrollo de emprendimientos sociales que nacieron en España pero que tienen algo o mucho de vocación internacional. Visto desde esta perspectiva, el vecindario más cercano y lógico para las ideas que puedan haber surgido en el país es Europa. Y si se acota un poco más , la Unión Europea.

Así que algo se está moviendo en el viejo continente. No es que no hubiera ejemplos de emprendimiento social en Francia, Gran Bretaña o Dinamarca, sino que parece que se está conformando una conciencia colectiva de lo importante que se están convirtiendo estos movimientos para buscar una vía de futuro. La clave que se ha descrito en estas entradas es que la iniciativa de un emprendedor se orienta hacia un tipo de empresa que busca relacionarse de una nueva forma con la sociedad para dar respuestas rentables a situaciones sociales del entorno. Pero nunca está de más que se impulse o ayude a los emprendedores. Por eso traemos hoy a estas líneas el hecho de que la propia Unión Europea parece haberse despertado en este campo. Así, está hoy en marcha una especie de concurso de lo que la UE ha denominado innovación social para “descubrir las mejores soluciones de innovación social que permitan a las personas encontrar empleo o dar con nuevos tipos de trabajos”. Según los datos oficiales de la Unión, actualmente 25 millones de europeos o no tienen trabajo o, que es el punto distintivo “se sienten privados de oportunidades en el mercado de trabajo, a menudo por motivos de género, edad o discapacidad”. Y ahí está uno de los motivos de ser de los emprendedores sociales: el empleo como palanca para remozar la sociedad y conseguir unas comunidades más iguales. Si el objetivo declarado de la iniciativa es aglutinar ideas que permitan romper ese círculo excluyente del subempleo y el desarraigo del rechazo por motivos personales, los emprendedores sociales están llamados a ser los micro motores para, unidos, conformar una potencia renovadora en este sentido. La Unión Europea impulsará a los tres proyectos destacados con 20.000 euros cada uno (buen empujón financiero).

La innovación social  trata de nuevas ideas que “funcionan a la hora de abordar necesidades sin cubrir”. Los proyectos son innovadores “tanto en sus fines como en sus medios” y sus ideas (ya sean productos o servicios” deben poder resolver cuestiones sociales al tiempo que creean nuevas formas de relación y colaboración. “En muchas ocasiones, los proyectos arrancan con pequeñas iniciativas de un ciudadano o un negocio que identifican necesidades de mercado sin cubrir”, dicen en la Unión Europea. La idea es hacerlas crecer para que creen trabajos e impacto social. Economía respetuosa.

Aunque la iniciativa pública como la de la UE llega a rebufo del impulso privado y/o ciudadano (que vamos certificando semana a semana), bienvenido sea un aliado más (y puede ser poderoso) en la creación de un ecosistema que favorezca la fusión entre la empresa y el progreso social para que de la mano se teja una red de innovación y emprendimiento al servicio de los ciudadanos. Ideas parece que hay, como en el workshop europeo para poner en común que vio Bruselas el año pasado para dar orientación a los que se lancen a este camino. ¡Suerte!

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